Hola Chicos y Chicas:
Quiero compartir con ustedes un artículo del Magister en Psicología de la UBA Fernando Onetto.
Escribe acerca del rol que tenemos los adultos en la sociedad de hoy.
Espero que le den una leída y puedan criticarlo para que entre todos aprendamos.
Sandra
¿Qué necesitan
niños y adolescentes de los adultos hoy?
El
rol adulto y los límites
Hay
una opinión generalizada sobre la deserción adulta. Sin embargo, queda mucho
para analizar ¿Hay un solo modelo de adultez? ¿Es posible y deseable volver al
adulto de ayer en la familia y en la escuela? Sin un adulto a su lado como
el niño no tiene una base para apoyarse.
La
mirada acusatoria sobre los adultos actuales se queda fijada en su dificultad
para poner límites a las emociones negativas de los niños y los jóvenes y a las
conductas a las que empuja.
Existen
instituciones educativas que han encontrados formas nuevas de tener un encuadre
claro de su tarea en sintonía con una sociedad plural y democrático. Este
encuadre construido entre todos es también un límite. También en el cuidado de
la salud es necesario. ¿Los efectores de salud pueden ayudar a que sus
pacientes acepten las reglas y encuentren ellos mismos lo que deberían poner en
juego para mantener el equilibrio de la salud? ¿Qué experiencias existen sobre
el manejo de pulsiones como la ira en el campo psicológico? ¿Qué caminos
promisorios encontraron trabajadores sociales para detener el proceso personal
que conduce a las adicciones peligrosas? ¿Y para encontrar los límites que
permiten salir de ellas?
El
otro, su historia, su personalidad, su identidad histórica no se puede malear a
nuestro gusto. La riqueza del intercambio reside paradójicamente en esta
“imposición”. Ella nos moviliza, nos invita a la escucha y al crecimiento. La
historia no permite encontrar ningún modo de agrupamiento social en el que no
existieran fuertes coacciones ¿Por qué las aceptamos? Norbert Elías tiene dos
respuestas. La primera dice que la pertenencia a un grupo implica la aceptación
de sus reglas. En segundo lugar, los seres humanos somos básicamente
interdependientes, esto implica que lleguemos a algún tipo de arreglo, que
tiene un costado de imposición, de cesión de poder.
¿Por
qué nos cuesta poner límites?
Una de las razones que a menudo nos dificulta a los
adultos el poner límites es la excesiva identificación que construimos con
nuestros hijos. No sólo el nuevo concepto de infancia nos permite comprender su
lugar en el mundo y ponernos en sus zapatos, damos un paso más adelante y
llegamos a usar sus zapatos. Sus alegrías son las nuestras. Su llanto es el
nuestro. Su fracasos, éxitos, deseos…Ponerles límites (con el dolor inevitable
que les producirá) parece equivaler a ponerNOS límites y sufrir nosotros ese
límite. Creemos que aquí podría haber un camino de explicación para entender el
famoso tema de “sostener los límites”. Sostener ante el dolor, la protesta, el
desafío... no parece muy fácil de hacer".
Antes
de cuestionar/nos como adultos intentemos comprender/nos
El párrafo anterior intenta dar algunas respuestas.
Propone que pensemos que la dificultad de la existencia de límites para
conductas destructivas en niños y adolescentes tiene un posible lugar de
comprensión en el clima de época. Cambiaron tanto las limitaciones de lo
aceptable e inaceptable para vivir con otros sobre todo en el hogar pero
también en la sociedad, que ya no sabemos si la norma estará bien o si será un
hábito arrastrado de épocas pasadas por nosotros que tenemos más historia? ¿Será
nuestra “desubicación” histórica la que los enfurece tanto? ¿Será por esto que
les duele tanto?
Nos
hemos hecho tan próximos a las nuevas generaciones en la crianza y, en
ocasiones en la educación escolar, que en una especie de simbiosis no podemos
tomar distancia del dolor inevitable que les provoca el necesitar
a los otros y al mismo tiempo, rechazar las reglas sociales básicas.
Los
adultos estamos atrapados en ese juego de ponernos firmes en lo que no estamos
ciertos, en poner límites que duelen y tener que afrontar nuestro propio dolor
al ponerlos.
Mg.
Fernando Onetto,
No hay comentarios:
Publicar un comentario